
—¿Y qué respondió la niña?
—Bueno, el resto de la historia ya la conocen, dije que sí, y nos vinimos a vivir junto con mi papá y mi abuelo al palacio, donde me convertí en princesa.
—¿Y qué pasó con Diego y Agustin?
— Mi padre y Agustin se convirtieron en reyes, y hoy gobiernan el reino con bondad y sabiduría. Y si, como se imaginarán… vivieron felices para siempre.

Fin.

